Toda transformación humana supone un camino.
Las cualidades humanas que OSE busca cultivar no se decretan. No se decide simplemente ser más seguro de uno mismo, más sereno, más responsable o más abierto. Estas cualidades se construyen progresivamente a través de las experiencias que vivimos y la manera en que decidimos vivirlas.
OSE no pretende transformar a los jóvenes. Les propone experiencias capaces de favorecer su crecimiento. Para ello, el programa se apoya en tres caminos de transformación que constituyen el corazón de su proyecto educativo:
Superarse. Conocerse. Abrirse a los demás.
Estos tres verbos no son eslóganes ni objetivos que alcanzar de una vez por todas. Designan tres procesos de crecimiento libremente elegidos. Tres invitaciones a llegar a ser más plenamente uno mismo.
Superarse, conocerse, abrirse a los demás: tres caminos de transformación personal propuestos por OSE.
En la encrucijada de estos tres caminos se juega la transformación interior buscada.
Ir más allá de lo que nos parece inmediatamente fácil o cómodo.
Comprender mejor quiénes somos y qué da sentido a nuestra existencia.
Acoger la diversidad y construir relaciones basadas en el respeto y la confianza.
Superarse consiste en ir más allá de lo que nos parece inmediatamente fácil o cómodo.
Es aceptar salir de la zona de confort. Es hacer frente a lo desconocido. Es perseverar a pesar de las dificultades. Es descubrir recursos que no sabíamos que teníamos.
La experiencia OSE sitúa regularmente a los jóvenes en situaciones nuevas que les invitan a desarrollar esta capacidad.
La superación personal no consiste en convertirse en otra persona. Consiste en revelar más plenamente aquello que uno es capaz de llegar a ser.
Conocerse consiste en comprender mejor quién es uno.
Es descubrir las propias fortalezas y fragilidades. Es identificar lo que nos mueve profundamente. Es reconocer lo que da sentido a nuestra existencia.
El autoconocimiento no nace solo de la reflexión. A menudo se revela a través de la acción, los encuentros, los éxitos, los fracasos y las experiencias vividas. La reflexión permite después conectar estos descubrimientos y profundizar en su sentido.
OSE considera que todo crecimiento verdadero pasa por este encuentro progresivo con uno mismo.
Abrirse a los demás no es solo una disposición natural o un rasgo de carácter. Es una elección. Una elección de encuentro. Una elección de escucha. Una elección de apertura hacia lo que es diferente de uno mismo.
Algunas personas parecen naturalmente orientadas hacia los demás. Otras lo están menos. Pero en todos los casos, la apertura verdadera supone un proceso consciente y libremente asumido.
Consiste en acoger otras culturas, otras sensibilidades, otras maneras de ver el mundo. Invita a construir puentes en lugar de fronteras. A reconocer en el otro no una amenaza, sino una riqueza.
OSE considera que esta capacidad de apertura constituye una de las condiciones esenciales para el acercamiento entre las personas y los pueblos.
En la encrucijada de estos tres caminos nace la verdadera transformación.
OSE no promete la transformación. La transformación pertenece a cada persona.
Pero OSE ofrece un marco, experiencias y encuentros capaces de favorecerla. Por eso invita a cada joven a recorrer estos tres caminos:
Porque a menudo es en su encrucijada donde nacen las transformaciones humanas más hermosas.