Todo proceso educativo persigue una intención. Busca hacer crecer determinadas cualidades, desarrollar ciertas capacidades y favorecer determinadas transformaciones. Pero más allá de los principios, los valores y los métodos, sigue existiendo una pregunta:
¿Qué frutos esperamos ver aparecer?
OSE no promete ningún resultado. Cada persona sigue siendo libre de elegir su propio camino. Pero el programa espera favorecer la aparición de ciertos frutos que reflejen un crecimiento humano, existencial y relacional.
El sentimiento profundo de que la vida merece ser vivida, acogida y honrada plenamente. Se manifiesta a través del respeto por uno mismo, la atención hacia los demás, el asombro ante el mundo y la gratitud de existir. El amor a la vida alimenta el deseo de crecer, de contribuir y de transmitir.
Confianza en uno mismo, en sus capacidades y en su facultad para afrontar lo desconocido y crecer.
Una manera justa de atravesar las dificultades y de permanecer alineado con uno mismo.
Nace de la acción, de los encuentros, de los descubrimientos y de la sensación de avanzar.
Habitar plenamente la propia existencia. Sentirse vivo, presente a uno mismo, a los demás y al mundo.
Dar una dirección a la propia existencia, desarrollar los talentos y construir una vida fiel a lo que nos mueve más profundamente.
Descubrir su contribución única y ponerla al servicio de los demás y de la Humanidad.
Una dirección clara que da sentido a nuestra acción.
Valores que inspiran nuestras elecciones y decisiones.
Tres caminos de transformación complementarios.
Compromisos compartidos que nos unen.
Compromisos personales asumidos libremente.
El sentimiento profundo de que la vida merece ser vivida, acogida y honrada plenamente. Se manifiesta a través del respeto por uno mismo, la atención hacia los demás, el asombro ante el mundo y la gratitud de existir. El amor a la vida alimenta el deseo de crecer, de contribuir y de transmitir.
Confianza en uno mismo, en sus capacidades y en su facultad para afrontar lo desconocido y crecer.
Una manera justa de atravesar las dificultades y de permanecer alineado con uno mismo.
Nace de la acción, de los encuentros, de los descubrimientos y de la sensación de avanzar.
Habitar plenamente la propia existencia. Sentirse vivo, presente a uno mismo, a los demás y al mundo.
Dar una dirección a la propia existencia, desarrollar los talentos y construir una vida fiel a lo que nos mueve más profundamente.
Descubrir su contribución única y ponerla al servicio de los demás y de la Humanidad.
Una dirección clara que da sentido a nuestra acción.
Valores que inspiran nuestras elecciones y decisiones.
Tres caminos de transformación complementarios.
Compromisos compartidos que nos unen.
Compromisos personales asumidos libremente.
Estos frutos no constituyen ni objetivos que alcanzar ni garantías de éxito. Representan una esperanza.
La esperanza de ver a los jóvenes convertirse en mujeres y hombres:
Esta es la cosecha que OSE espera contribuir modestamente a hacer crecer.
Mujeres y hombres más seguros de sí mismos, más serenos, más felices de vivir, más comprometidos con su propia existencia y más conscientes de su responsabilidad hacia la Humanidad.