CAO 2 - ACOGER A UN EMBAJADOR
• FICHA 3 •

LOS SIETE PRIMEROS DÍAS

“

La mejor manera de conocer una comunidad es compartir su vida.

”

PREGUNTA DE PARTIDA

¿Cómo ayudar al embajador a encontrar naturalmente su lugar dentro de su nueva comunidad durante su primera semana?

¿POR QUÉ ESTA FICHA?

El primer día deja una impresión. La primera semana construye las primeras costumbres.

Es durante estos pocos días cuando el embajador empieza a comprender el funcionamiento de la familia de acogida, del club, de su centro educativo y, más ampliamente, de su nueva cultura.

Poco a poco, los rostros se vuelven familiares. Las costumbres se vuelven naturales. Las primeras inquietudes se desvanecen.

El objetivo de esta semana no es que el embajador lo conozca ya todo. El objetivo es que empiece a dejar de sentirse un invitado.

Empieza a convertirse en miembro de su nueva comunidad.

Embajador de OSE compartiendo una comida agradable con su familia de acogida durante su primera semana

LAS CINCO CLAVES DE UNA PRIMERA SEMANA EXITOSA

1
Establecer progresivamente referencias

Los primeros días son los del descubrimiento. Sin prisa, el embajador va conociendo:

  • su familia de acogida;
  • su casa;
  • su barrio;
  • su club;
  • su centro educativo;
  • las costumbres cotidianas.

Cada nueva referencia disminuye su incertidumbre y refuerza su confianza.

2
Favorecer las primeras relaciones

Los recuerdos nacen de los encuentros. Invite progresivamente al embajador a conocer:

  • a los miembros del club;
  • a sus compañeros de equipo;
  • a algunos amigos de la familia;
  • a las personas que verá con regularidad.

Unas pocas relaciones sinceras valen más que multitud de presentaciones. La confianza siempre crece persona a persona.

3
Hacerlo participar en la vida cotidiana

Una semana después de su llegada, el embajador ya no debe sentirse un invitado.

Participa con naturalidad en la vida de la familia. Toma parte en las comidas. Ayuda cuando es posible. Descubre las costumbres locales.

También empieza a asumir algunas pequeñas responsabilidades adaptadas a su edad y a su situación.

Poco a poco, deja de ser acogido. Empieza a convivir con los demás.

4
Ayudarlo a que sus primeras experiencias sean un éxito

Los primeros éxitos construyen la confianza.

  • Primer entrenamiento.
  • Primer día de clase.
  • Primera comida con sus compañeros de equipo.
  • Primera salida.
  • Primer momento de convivencia.

Cada experiencia positiva refuerza su sentido de pertenencia. Cada dificultad superada también refuerza su confianza.

5
Observar con actitud comprensiva

Los primeros días están hechos de entusiasmo, pero también a veces de cansancio, nostalgia o dudas. Todo eso es normal.

Mantengámonos disponibles. Escuchemos. Animemos. Acompañemos.

Sin dramatizar las pequeñas dificultades que forman parte natural de toda adaptación.

La integración requiere tiempo. La confianza también.

UNA SEMANA PARA CONVERTIRSE EN UNO DE LOS NUESTROS

La integración no depende ni del número de actividades propuestas ni de la calidad del programa.

Depende, ante todo, de la calidad de las relaciones vividas.

Al final de esta primera semana, el embajador ya no debe limitarse a conocer personas.

Debe empezar a sentirse esperado, reconocido, útil… Y convertirse progresivamente en uno de los nuestros.

ERRORES QUE HAY QUE EVITAR

  • Querer acelerarlo todo.
  • Multiplicar las actividades sin dejar tiempo para las relaciones.
  • Dejar al embajador solo durante largos periodos.
  • Sobreprotegerlo o, por el contrario, dejarlo completamente a su suerte.
  • Interpretar cada dificultad como un problema.
  • Comparar constantemente su país de origen con el país de acogida.

LAS BUENAS PRÁCTICAS

  • Dedicar cada día un momento para conversar con él.
  • Valorar cada uno de sus primeros logros.
  • Presentarle progresivamente a nuevas personas.
  • Animarlo a hacer preguntas.
  • Confiarle algunas responsabilidades adecuadas.
  • Permitirle hacer pequeños favores para que participe con naturalidad en la vida en común.
  • Mantener un ambiente sencillo, cálido y tranquilizador.

LA LISTA DE VERIFICACIÓN

Al final de la primera semana…
El embajador conoce a los principales miembros de su familia de acogida.
Empieza a encontrar naturalmente su lugar en la vida cotidiana.
Conoce sus principales referencias (casa, colegio, club, transporte…).
Ha participado en varias actividades con el club o la familia.
Ha entablado sus primeras relaciones de amistad.
Empieza a asumir algunas pequeñas responsabilidades.
Se atreve a hacer preguntas cuando no entiende algo.
Va ganando autonomía progresivamente.
Se siente esperado, reconocido y útil.
LA MIRADA DEL FUNDADOR

Al cabo de una semana, un embajador debe sentir que el hermoso lugar que se le ofreció se ha convertido en su lugar justo.

Luis

Una ficha no se lee. Se vive. Tómense el tiempo de conversarlo antes de decidir.